sábado, 19 de febrero de 2011

UN POEMA CADA DÍA, con REGINA KALACH ATRI e INVITADOS

HOY, Un regalo para ustedes El poema es de Jaime Sabines. La cantan David Broza, israelí, y la maravillosa Mercedes Sosa. Disfruten.

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.


Jaime Sabines

http://youtu.be/wr5zY0heIN4





Quizás esto les parezca

demasiado simple,

demasiado infantil, a mí no.

Me lo encontré por primera vez

en mi libro de

lecturas de la SEP,

el de la Madre Patria.

Algunos se deben acordar.

Me encantaban los poemas de

esos libros

y éste, en especial, se quedó

conmigo...

me ronda.

A muchos nos pasó que algunas

rimas

se impregnaron y algunas

imágenes también.

En mi caso, en este poema,

lo de la trenza de azahar me

parece una imagen

muy original, sugerente,

que me lleva a otros lugares

y, además,con aroma.

Nos lo aprendimos de memoria,

ese era el chiste.

Bueno, se los comparto.


¿EN DÓNDE

TEJEMOS LA RONDA?



Gabriela Mistral (poetisa chilena)*
¿;En dónde tejemos la ronda?
¿;La haremos a orillas del mar?
El mar danzará con mil olas
haciendo una trenza de azahar.

¿La haremos al pie de los montes?
El monte nos va a contestar.
¡Será cual si todas quisiesen,
las piedras del mundo, cantar!
¿La haremos, mejor, en el bosque?
La voz y la voz va a trenzar,
y cantos de niños y de aves
se irán en el viento a besar.
¡Haremos la ronda infinita!
¡La iremos al bosque a trenzar,
la haremos al pie de los montes
y en todas las playas del mar!
* Nota: Doña Gabriela Mistral es el seudónimo de Lucila Godoy Alcayata, premio nobel de literatura (1945) quien nació en Vicuña (Chile) muere a los 67 años de edad, en New York el 10 de enero de 1957 , hace 50 años que esta extraordinaria mujer muere víctima de cáncer.







Esta es una reflexión poética en forma de pequeño cuento o anécdota o lo que se quiera; y como la idea era ofrecerles poesía y arte, pues... disfruten.
Los hijos del hombre
Roberto Bolaño
De todas las islas visitadas, dos eran portentosas. La isla del pasado, dijo, en donde sólo existía el tiempo pasado y en la cual sus moradores se aburrían y eran razonablemente felices, pero donde el peso de lo ilusorio era tal que la isla se iba hundiendo cada vez un poco más en el río. Y la isla del futuro, en donde el único tiempo que existía era el futuro y cuyos habitantes eran soñadores y agresivos, tan agresivos, dijo Ulises, que probablemente acabarían comiéndose los unos a los otros.

OTRAS ENTRADAS...









Para los poetas, para los futboleros, para los futboleros-poetas y viceversa.
En fin, para los futbolistas que son poetas en el campo y para los poetas que hacen del poema un buen juego y lo rematan con un gol de cabecita. También para los otros, nosotros, espectadores del juego y oidores del verso.





Fútbol

Antonio Deltoro - México


Entre la multitud que se agita como un bosque encantado,
libres del deber, por el gusto del pasto, en la delicia de ver rodar,
de sentir cómo nace del pie la precisión que en la vida
normal le arrebató la mano,
estamos reunidos hoy en este campo donde no crece
ni la cebada ni el trigo;
somos el coro que lamenta y que festeja,
el suspiro que acompaña al balón cuando pasa de largo
y el grito entre las redes.

Nació la pelota con una piedra o con la vejiga hinchada
de una presa abatida.

No la inventó un anciano, un una mujer, ni un niño;
la inventó la tribu en la celebración, en el descanso,
en el claro del bosque.

Contra el hacer, contra la dictadura de la mano,
yo canto al pie emancipado por el balón y el césped,
al pie que se despierta de su servil letargo,
a la pierna artesana que vestida de gala va de fiesta,
al corazón del pie, a su cabeza, a su vuelo aliado
de Mercurio,
a su naturaleza liberada del tubérculo;
a cada hueso de los pies, a sus diez dedos
que atrapan habilidades hace milenios olvidadas
en las ramas de los árboles.

Yo canto a los pies que fatigados de trabajar las sierras
llegaron al llano e inventaron el fútbol.




En este magnífico paseo por la poesía uno halla voces que buscan lo mismo. ¿Será que el encuentro con la infancia es el viaje esencial? Abro el libro y helo ahí : el poema de Rosario Castellanos "Fábula y Laberinto" y recuerdo uno escrito por mí. Me emociona que su búsqueda sea tan parecida a la mía. Las historias son distintas mas no distantes. Tomo distancia de la gran poeta, el genio de Rosario es indiscutible; sin embargo, me acerco a ella con gusto, con reverencia y con humildad.



Fábula y laberinto

Rosario Castellanos


La niña abrió una puerta y se perdió

en la Torre del Viento
y camino con frío y tuvo sed
y lloraba de miedo.
Torre del Viento donde un grito crece
interminablemente sin alcanzar el eco.

En esa Torre estaba la niña, en esa Torre
vieja como mi cuerpo, abandonada,
sola, en ruinas lo mismo que mi cuerpo.
En esa Torre búscala, persíguela,
rastrea la huella de su pie desnudo
y color de jazmín entre su pelo
y sus manos fluyendo como dos breves ríos
y sus ojos dispersos.
Todo está aquí guardado,
todo está oculto y preso.
Llámala, quiebra el muro con tu voz,
con tu sangre reavívala si ha muerto.

Pues yo lamí su sombra hasta borrarla
con una abyecta, triste lengua de perro hambriento
y fui insultando al día con mi luto
y arrastré mis sollozos por el suelo.
Mírame despeinada en un rincón
cómo arrullo un juguete ceniciento:
doy el pecho a un fantasma pequeñito
mientras la araña teje su tela de humo espeso.
Mírame, abrí una puerta y me perdí
en la Torre del viento.






Fidelidad

Regina Kalach Atri

A Tammy

Pierdo la furia original

todos los días.

Vencida hasta los huesos,

despojada,

pierdo a gotas la añoranza

y el deseo.

Mi casa se quiebra,

rescato los fragmentos:

un jardín en brumas,

la fuente, las gladiolas,

los siglos en los muros

y el rumor de la hiedra

que descuelga.

Distingo tres peldaños

de piedra iluminada.

Me siento, contemplo.

Naufragó aquel impulso

de un fiero cincelarme.

Extravié el fuego,

no logro hallar al ser que lo albergaba.

Encuentro mi furia en trozos,

espejos afilados,

rompecabezas ilegible

que el jardín me devolvió.

Espero en medio de la niebla,

con temblores;

siento que me colma

una dulce reverencia

ante el llamado antiguo

que acaso me confiera

el rostro que una tarde sepulté

debajo de una piedra iluminada.







El ritmo, el deseo de viaje, la curiosidad.

Los poemas que algunos nos aprendimos de pequeños, o no tan pequeños.

Ideales para la memorización, precisamente por el ritmo.

Y después, se han quedado y traen su lastre porque uno no sólo recuerda

los versos sino que vuelve a imagiunar los parajes.


Stevenson, Robert Louis (1850–1894).

A Child’s Garden of Verses and Underwoods. 1913.




TRAVEL

I SHOULD like to rise and go

Where the golden apples grow;—

Where below another sky

Parrot islands anchored lie,

And, watched by cockatoos and goats,

5

Lonely Crusoes building boats;—

Where in sunshine reaching out

Eastern cities, miles about,

Are with mosque and minaret

Among sandy gardens set,

10

And the rich goods from near and far

Hang for sale in the bazaar,—

Where the Great Wall round China goes,

And on one side the desert blows,

And with bell and voice and drum

15

Cities on the other hum;—

Where are forests, hot as fire,

Wide as England, tall as a spire,

Full of apes and cocoa-nuts

And the negro hunters’ huts;—

20

Where the knotty crocodile

Lies and blinks in the Nile,

And the red flamingo flies

Hunting fish before his eyes;—

Where in jungles, near and far,

25

Man-devouring tigers are,

Lying close and giving ear

Lest the hunt be drawing near,

Or a comer-by be seen

Swinging in a palanquin;—

30

Where among the desert sands

Some deserted city stands,

All its children, sweep and prince,

Grown to manhood ages since,

Not a foot in street or house,

35

Not a stir of child or mouse,

And when kindly falls the night,

In all the town no spark of light.

There I’ll come when I’m a man

With a camel caravan;

40

Light a fire in the gloom

Of some dusty dining-room;

See the pictures on the walls,

Heroes, fights and festivals;

And in a corner find the toys

45

Of the old Egyptian boys.




Un hombre de vida inexplicable

Mi amigo querido Alfonso Flores me envía este video y yo no puedo sino compartirlo con ustedes. Es el "Poema de los Átomos". Estamos ante la expresión del misticismo Sufí en uno de lo mejores poetas que ha dado la humanidad. Déjense llevar.





"Poema de los átomos"


Rumi
¡Oh día, despierta!
Los átomos bailan.
Todo el universo baila gracias a ellos.
Las almas bailan poseídas por el éxtasis.
Te susurraré al oído
adónde les arrastra esta danza.
Todos los átomos en el aire y en el desierto,
parecen poseídos.
Cada átomo, feliz o triste
está encantado por el sol.
No hay nada más que decir.
Nada más.

Rumi biography

Islamic mysticism - Sufism

Jalaluddin Rumi was born in 1207 C.E. ( i.e. Common Era aligned with A.D.) in Balkh. This city was then in the Persian province of Khorasan but is now in Afghanistan. Balkh was then a prominent city and his family had a tradition of service there in legal and religious offices. Despite this background he moved, in his youth and with his family about 1218 C.E., away from Balkh in order to avoid the warlike Mongols who were then conquering extensively under the leadership of their Khans.

The family travelled to Baghdad, to Mecca on pilgrimage, and to Damascus and eventually settled at Karaman near Konya in what is now western Turkey.

Following this move to Konya, then the capital of the western Seljuk Turks Jalaluddin's father was busy as an Islamic theologian, teacher and preacher. Jalaluddin followed in this tradition and, upon his father's demise in 1231 C.E. succeeded to his post as a prominent religious teacher.

This part of the world was then known to its inhabitants as Rum, a name derived from the Byzantine Roman Empire that had formerly held it. Jalaluddin's name in religion and literature - Rumi - is itself derived from Rum.

Rumi is today thought of being a Persian mystic and poet and is closely identified with Sufism and Sufi mysticism. This Sufism being a mysticism within Islam where devotees sought a mystical union with God.

From around 1232 C.E. and the arrival of one of his fathers former Balkh students in Konya Rumi was thoroughly familiarised with doctrines of Sufism that had emerged in Persia and in 1240 C.E. he was recognised as being a Shaykh in his own right.

In about 1244 C.E. Rumi befriended Shams ad-Din (Sun of Religion), a wandering dervish or Sufi devotee who was formerly from Tabrìz, who became his mentor. For over two years he and Shams ad-Din were very closely associated in a platonic friendship and living in the same house. Sufis had a tradition of such close platonic friendships based on a commonality of spiritual endeavours.

Rumi had previous to this all absorbing friendship been busy as a teacher and leader of a Mevlevi discipleship. His former pupils were most discomfited by the friendship with Shams and threatened violence.

Shams ad-Din disappeared unexplainedly in 1247 C.E. and Rumi subsequently composed approaching to 30,000 verses of poetry, the Lyrics of Shams of Tabrìz, expressing his feelings at the disappearance of his friend. He later formed other deep spiritual friendships that were not really welcomed by his disciples in the Mevlevi Order.

One of these friendships again inspired poetry, notably the epic poem Masnavi I Ma'navi (Spiritual Couplets), which has had an immense influence on Islamic literature and thought.

This friend, Husam ad-Din Chelebi, became leader of the Mevlevi Order upon Rumi's death in 1273 C.E.

Rumi had taught that "Muslims, Christians, Jews, and Zoroastrians should be viewed with the same eye" and it is said that people drawn from five faith backgrounds followed his funeral bier. His mausoleum, the Green Dome in Konya, is today a place of pilgrimage for many thousands.





LA HIDROCÁLIDA, DOLORES CASTRO

ESTE ES EL POEMA DE HOY EL QUE SALIÓ AL AZAR, EL QUE ME ENCANTÓ Y HOY COMPARTO



No hay hilo que conduzca a la salida
del laberinto.

Al compás de nuestros pasos
arrastramos
cadenas de necesidad.

¿Qué nos queda?
Volver sobre lo mismo,
en el profundo sueño
de hormigas aferradas
a la naranja
que se traslada y gira,
penetrar
al único hechizo de cada noche
y al prodigio de cada día,
despertar.



Dolores Castro nació en Aguascalientes en 1923. Estudió la licenciatura en derecho y la maestría en literatura española en la Universidad Nacional Autónoma de México y estilística e historia del arte en la Universidad Complutense de Madrid. Fue fundadora de Radio UNAM y colaboró en la dirección de Difusión Cultural de la Universidad. Además, fue maestra fundadora de la ENEP Acatlán. Fue jefa de redacción en la revista Poesía de América , donde conoció aCintio Vitier, José Lezama Lima, Fina García Marruz, Fernández Retamar y otros. También condujo el programa Poetas de México en el Canal 11 con Alejandro Avilés.Ha recibido el Premio Nacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz. En 1980, ya viuda, decidió concursar por el Premio Mazatlán para así poder ganar dinero extra para su familia.
AL BUSCAR A DOLORES ESTO SALIÓ TAMBIÉN, VALE LA PENA OIRLA. TUVE LA SUERTE DE CONOCERLA EN LA FERIA DEL LIBRO Y ME IMPRESIONÓ SU HUMILDAD Y SU AMOR POR LA POESÍA.

El poema declamado por ella


A mitad de un suspiro
sea detenido el cuerpo.
Lleve en las manos juntas
la nada que me llevo.
Guarde mi boca la penúltima
la fría bocanada
antes del aire libre y quieto.
Al cerrarme los ojos
no me tomen en cuenta la mirada
cercana y ardorosa de miedo,
Toquen mi alma persistente
creciendo
más allá del final,
como el cabello.


OTRAS ENTRADAS:


Hoy es jueves y al abrir mi antología me salió este poema. Deltoro es de mis favoritos. Esto me encanta. ¿Cómo no compartirlo?

Hoy es jueves en el tiempo del mundo, ademas como el árbol de los jueves es ancho como el tiempo de los jueves y como anduve hablando de islas y archipiélagos la semana pasada, Deltoro, que seguro me quiere, escribe: el cielo de los jueves es un archipiélago de islas alargadas. Agradezco las sincronicidades de este jueves.

De Antonio Deltoro:




JUEVES
a los amigos del jueves

El jueves amanece a la misma hora que todos los días y mucho más abierto.
Es tan generoso conmigo que me entra en la mano caluroso y preciso como una pelota de
esponja.
Discreto, como esas cosas que por fuera son nada, a veces amanece nublado
como si el miércoles no lo anunciara con sus gritos agudos.
Es tan grave, sin duda, que sirve a la sorpresa caminando tranquilo por las noches del
viernes.
Se come a gajos como una mandarina y por las tardes sabe como una manzana.
En todos los jueves está presente el jueves, aun hoy que es martes está presente el jueves.
Se puede caminar los jueves como Cristo en las aguas del lago Tiberiades
e ir sin pisar jamás ni lunes ni domingo derechito hasta el jueves.
Sus mañanas están pobladas de aceras, de calles, de periódicos,
hay gente que las vive miércoles y hay gente que las vive viernes,
yo las vivo jueves como un viaje intensísimo y largo o como un sueño que no quiere
acabar.
Apenas son las doce y ya he conocido mujeres que me han llevado al entusiasmo,
la pelota ha golpeado la pared, me ha llenado de vejez un anciano.
Los jueves el tiempo se detiene, surgen la poesía y los amigos,
es un día de piernas fuertes y de mirada serena en donde por las noches transcurren muchas
vidas.
Abandono el volante y me voy a volar, es jueves en el tiempo del mundo,
es jueves en este acantilado sobre esta playa tenue,
es jueves hoy por la mañana, es jueves en los labios del jueves.
En el viaducto blancas paredes conducen al auto por la noche,
todo tiempo es jueves entre un puente y otro hacia la casa.
El árbol de los jueves es ancho como el tiempo de los jueves,
los pájaros cubren sus elevadas ramas y surcan el espacio:
el cielo de los jueves es un archipiélago de islas alargadas.
Trepar a las primeras ramas de ese árbol es mirar de cerca la distancia, montar en el
asombro,
saber que si un jueves es un tigre, el otro puede ser volcán y parecerse.
De mañana, cuando el patio se abre suspendido en el juego,
cuando se entra por fin a la clase de historia,
cuando las tardes estimulan la fuga y se quedan atrás,
olvidados en el aula, los apuntes de química, entre niños estudiosos y niñas aplicadas
se prepara a lo lejos el partido nocturno.
También los jueves la gente se suicida, pero no es la misma del lunes o del sábado,
los suicidas del jueves son suicidas serenos, irrevocables,
que se hunden en las aguas del jueves para siempre.








ISLAS

...si lo explican en viernes, lo entiendo hasta el sábado o domingo, a veces hasta el lunes. ¿Dónde estaba yo mientras lo decían, en qué estaba pensando? Y entonces yo comprendo otra cosa. Y no es que me vaya por las ramas. No, no, no, esa es otra historia. Es que de veras entiendo otra cosa que resulta que no es la cosa. Por eso luego me preguntan que en qué mundo vivo yo. Pues sí, porque no es el mismo mundo de ellos, no creas, muy próximos a mí. Y para colmo me alío con los de mi especie, cronopios todos ellos como Julio Cortázar, como Rita mi amiga, o Renée, MónicaCeciLindaLeónAbrahamTereSaraMarcos; mi hermana, ella sí es del mismo vientre pero bien cronopia... Beto a veces porque es cronopio pero no se deja, se resiste. Y el mayor cronopio, tú. Busca en tu Cortázar a los cronopios Historias de Cronopios se llama el libro. Ahí nos describen. Tontitos que somos, a veces no entendemos pero hacemos canciones y poemas y otras cosas que parece que no sirven para nada pero luego sí, sí sirven y hasta nos sorprendemos de los alcances de tanta pen...tontería. Ha de ser que el cielo nos protege o las estrellas, vete a saber. Pero sí, nos sale re bonita la tonada y ahí nomás cante y cante y se alegra nuestro corazón y el de los otros o se nos salen las lágrimas y todos lloran. Todo por vivir en otro mundo, ser de otro planeta, tener otros genes decir cosas que no entienden los otros y no entender sino a destiempo lo que teníamos que saber desde ayer. Es difícil. Pero no somos islas, dicen . Y yo digo que a veces sí, somos como islitas parpadeantes que se encuentran con otras islas y se forma un archipiélago. Tan elegante el nombre, tantas letras; suena a realeza. Así no es tan solo estar solo y nos vemos bien bonitas en el mapa...archipiélago. Yo sigo sin entender, me abrumo, y ya pa qué si me gusta más pensar en las islitas, en los naufragios, en el mar, en las estrellas en las conchitas, los peces, las algas y en los cronopios, como tú.






Henri Rousseau, Le rêve (el sueño), 1910


Agua de Luceros

Regina Kalach Atri

-Beber agua serenada es como beber agua de luceros- dijo Aída recostada en el diván.

-Es cierto- le respondí sin saber que mi declaración, dicha casi al aire, sería tomada tan en cuenta.

- ¿Estás seguro?

-Sí – volví a responder extrañado de la insistencia.

-Pues entonces bebe y veremos qué sucede- me dijo acercando a mis labios la copa transparente colmada de agua clara.

Estaba acostumbrado s sus caprichos, a sus frases enigmáticas, a su cuerpo ondulante siempre desnudo sobre el diván en medio de esa selva, rodeada de mil ojos: sus súbditos silentes. Obedecí.

-Ahora esperemos a que surta efecto.

-¿De qué me hablas?

-Agua serenada, agua de luceros. ¿No entiendes?

No tuve tiempo de responder. Surgió en mi cuerpo un resplandor plateado, me hice ligero, tan ligero que comencé a flotar. Algo dentro me quemaba. Ascendía sin poderlo evitar. Quedé como pequeña luminaria en la bóveda celeste.

- Aída, Aída, bájame de aquí.

Aída me miraba un tanto sorprendida pero estática. Se reclinó sobre el diván, pidió a las cacatúas que se callaran, a los monos que colgaran y a las flores que cerraran sus corolas. Bostezó, estiró su cuerpo y se quedó dormida.

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